sábado, 14 de agosto de 2010

Camino de Santiago










.- Despues de siete horas andando, os sentara de miedo esta comida....




.- Gracias, estaba todo estupendo.




.- Pues venga, acabar el postre que os voy a poner un chupito de la felicidad...




.- Jo.. esta riquisimo... ¿Por qué se llama de la felicidad?




.- Toma..., pues porque lo hace mi madre, la Felicidad...








viernes, 12 de marzo de 2010

in memoriam....

Ha muerto Miguel Delibes......

El chopo alto y solitario rodeado de trigales nos ha dejado, y como siempre me ocurre con las personas que han calado en mi, me llena de tristeza su ausencia. Pero la ausencia nunca lo sera del todo mientras en la estantería pueda reencontrarme con sus escritos, con sus personajes, con sus historias...
Ha muerto un señor, no, un Señor, que ha aportado en mi vida algunas cosas importantes, el gusto de leer y de escribir, mas amor si cabe a la naturaleza, el uso de las palabras......

Poco puedo decir....

Gracias Don Miguel

viernes, 26 de febrero de 2010

Biblioteca


Biblioteca...

Pasar un rato en la biblioteca es toda una aventura, todos hemos estado en una biblioteca alguna vez, unas veces con la urgencia de un libro necesitado en una busca con prisas, otras, con el dulce sabor de cotillear entre sus estantes esperando encontrar ese alimento que llevarnos a los ojos, algunas, sentados aprovechando su silencio para dar un empujón a esos estudios que se nos atragantan, pero....
¿Alguna vez has estado en una biblioteca sentado, mirando?... ¿Soñando?...

En aquella biblioteca las palabras volaban por el aire. Los libros se revolucionaban y bailaban por los pasillos. Algunos rojos, otros amarillos, otros de imágenes, moviéndose por las blancas paredes.
Al fondo, una pareja se comía a besos sin cercanía entre sus cuerpos. Se comían a besos literalmente, como cuando le escribes a alguien lo que le harías si lo tuvieras cerca. Literatura, palabras, se comían a besos visualmente, como cuándo miras a alguien y piensas en hacerle el amor.
En la parte de los pequeños, un pirata se había escapado de un libro infantil y se había quedado dormido en uno de los sillones. No tenía pata de palo, ni un loro en sus hombros, ni un parche en el ojo. Sólo entre sus manos un pedazo de vida desmenuzada, sabor de vino en su labios.
Gente de todo tipo hojeaba revistas. En sus portadas actores, músicos, y famosos que no deberían serlo, tomaban copas sin que nadie los viera. Era una fiesta secreta.
En una de las mesas una joven estudiaba la manera de amar el amor, y cómo podía encontrarlo un sábado noche. O el lunes por la mañana en la cola del supermercado.
Un hombre de mediana edad tenía la letra más pequeña del mundo, se acercaba tanto a sus hojas de apuntes que parecía que tenía hambre de palabras. Unos ojos minúsculos se concentraban en aquel quehacer.
Un libro olvidado en la tercera estantería del fondo del pasillo alargaba las alas para que alguien le abrazara, hacía mucho tiempo que nadie lo tenía entre sus manos y acariciaba sus páginas. Estaba triste. Muy triste.
La pareja seguía ensimismada en sus hojas de apuntes, sintiéndose en la distancia. Ella soñaba con viajar con él a una isla griega. El pensaba en desnudarla. Ella le sonreía. El comprendía lo que estaba pensando, y se tiraban un beso. Y hablaban del pirata que había escapado del libro, del hombre que inventaba palabras con los ojos, de los libros olvidados, de los sueños encontrados.
En sus descansos de estudio paseaban entre el frío, matándolo a base de abrazos. Fumando un cigarrillo que calentaba el animo y los dedos. Perdiéndose en las luces de los escaparates. Entre las calles, muriéndose de frío pero más felices que nunca.
Y volvían al estudio, haciéndo que todo empezara de nuevo. Sólo vivían el momento. Un momento que les sonreía. Y las letras de los libros se juntaban formando palabras de amor en sus labios, las fotografías de un atlas del mundo les enseñaban paraísos que algún día visitarían, el pirata les sonreía, el hombre de los ojos pequeños les escribía con palabras enormes un Te quiero. El café, el café en sus labios sabía mejor que nunca.
Y se pasaban el día comiéndose, lejos, cerca, que más da. Era real.
Otro día terminaba, una aventura más juntos..

Me vuelvo a casa.... Las bibliotecas se me suben a la cabeza.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Otoño

Está todo tan vivo... y parece muerto....

corre el río ignorando que lo miro, arrastrando hojas secas,

transportando el tiempo.

El silencio se rompe con el sonido de las hojas que crujen bajo mis botas....

respira el campo, late bajo el suelo....


como si yo no estuviera allí...






(Curso bajo del río Guadarrama, Noviembre 2009)

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Escribimos?


-¿Hola preciosa, estás sola?

-No, estoy esperando a alguien

-Puedo hacerte compañía, si me lo permites

-Si es para ligar, estás muy equivocado,

-¿No que va, te gusta la narrativa, preciosa?

-Depende. Te aviso que soy una mujer de estructura profunda, nada superficial.

-No te preocupes, guapa, tengo fuerza dramática y tengo un detonante que te dejará pasmada, sabes. Sin hablarte del hilo conductor…

-¿Con o sin sub-perspectiva? Es que sin sub-perspectiva, yo no me motivo; el movimiento del objeto, querido, es lo que más me satisface.

-Si guapa, sub-perspectiva cerrada y abierta, te hago las dos como tú quieras, las practico con maestría.

-¿No me digas? Estoy interesada pero no te creas que me tienes ganada, soy muy dura, los desenlaces conmigo… son dramáticos.

-Me encantan los retos, nena. ¿Quieres que te enseñe mis binomios? Son fantásticos, imagínate: dos polos que se unen, lo ideal para crear chispas entre tú y yo, preciosa.

-Una pareja de conceptos semánticos inhabituales, suena excitante la verdad. Pero más tarde quizás, de momento me apetece más un buen paradigma para hacer boca.

-Mi amor, mientras el tiempo ficticio sea mayor que el tiempo real, me da igual.

-¿Quién hace de bueno y quien de malo, tú o yo?

-Yo sin duda, tengo alma de villano. ¿Te gustan los juegos monada? Además he tenido una experiencia traumática, soy el villano que buscas, nena.

-Yo también soy diabólica, soy egoísmo puro, vamos a compenetrar nuestra maldad a la perfección.

-Además, soy un maestro en detectar los puntos…

-¿Qué puntos?

-El punto de giro, es mi especialidad con las mujeres, siempre me lo piden; y el punto de quiebra te hará desmayar, guapetona.

-Me empiezas a gustar; para añadir fuerza dramática podríamos ir en crescendo hasta llegar a una situación límite de autentico placer, pero ojo! Sin dislocación de la realidad no vayamos a estropear la fiesta!

-¿Un crescendo? Humm, yo soy más de estilo directo pero te puedo proponer, por ejemplo, unos cuantos indicios, para darte cualidad a la acción, que tengo unas ganas de actuar…

-¡Cálmate, por favor! Prefiero saber qué tipo de trama me espera, no me fío mucho de los tipos como tú. ¿Por cierto, tienes buenos resortes narrativos?

-Regulares. Pero tengo unas secuencias de acontecimientos…, que te convertirán en mi esclava para siempre.

-Qué presumido! Si sigues así, la catálisis me la hago yo misma, que sola me apaño muy bien ¡

-¡No te enfades, mujer, el clímax es mejor compartirlo, es más divertido!

-¡Además, te aviso, nada de plagio! Demasiadas copias y pocos originales, eso no me lo hagas!

-Soy el mejor plagio creativo que hay, preciosa. Debes probarlo antes de juzgar y te prometo que cambiaras de opinión.

¿ El desenlace, cómo y dónde lo hacemos? ¿Escena o resumen?

-El desenlace me lo dejas a mí que soy la mejor para los finales para que duren y duren…

-Veo que voy a encajar perfectamente con tu narrativa, nena. No aguanto más, eres un elemento perturbador….dime que sí!

-Yo también me muero por practicar este juego estructural contigo pero una última pregunta:

-Dime querida.

-¿En tu blog o en el mío?

lunes, 21 de septiembre de 2009


Nada para contemplar ni recordar, todo para concebir; una renovada fundación de su existencia.La sensación que tenía, era algo difícil de dar cuerpo en acción, de poner en movimiento. Ella seguía siendo la misma y la vida a su alrededor, también, pero nada era igual aunque todo lo fuese.
Venga, hoy o nunca. Ahora si, podía sentirla: una fuerza superior impulsándola. Aquel día comprendió de pronto que toda una vida había pasado para ella y que toda otra la esperaba para comenzar. La excitación de un nuevo rumbo, de una etapa flamante a estrenar, un camino infinito por delante, un muro inmenso y macizo detrás.
Se encontró sentada en la cama aún antes de que el despertador hubiese sonado preguntándose cómo atreverse a vivir esa nueva percepción que la propulsaba: por dónde se empezaba a cambiar, cómo, qué era un cambio, qué se hacía con los hábitos y los movimientos rutinarios. De qué forma uno no se ponía las zapatillas viejas de estar por casa y no iba al baño y no hacía pis y no se cepillaba los dientes y no, y no, y no, cada una de las mil mini ceremonias impensadas y automáticas de cada mañana.
Si inauguraba un plan opuesto a lo corriente… ¿En cuánto tiempo volvería a repetir un patrón de actuación cotidiana en lugar de cambiar de forma de vida? No eran los ritos ni las acciones, sino algo más imperceptible y secreto lo que la motivaba; era precisamente esa misma sensación de urgencia de cambio lo que bastaba. Era eso. Por ahora, sólo eso: su propia urgencia.
Se levantó de puntillas para no despertar a nadie, ni a su marido, ni a sus hijos, ni al perro, ni a una mosca. Pero con el perro ya se sabe, uno no puede decidir, pensó mientras la seguía por el pasillo que llevaba al cuarto de baño.
Fue entonces que escuchó el timbre… “Maldito despertador” .Pensó con ganas de gritar fuera de sí mientras corría a apagarlo y contenía el impulso de estrellarlo contra la pared. Sus delirios de renovación hubiesen logrado el primer cambio de su vida, aunque algo caro e indiscutiblemente inútil. “Maldito despertador” le susurró con antipatía mirándolo fijo y ratificando que hoy, como siempre, los primeros minutos de su día volvían a teñirse de rabia, de mofa, de las eternas no ganas de empezar la jornada.
Cuando hubo comprobado que milagrosamente nadie se había despertado, volvió sobre sus pasos y se encontró camino al cuarto de baño. En aquel momento recordó: “No hacer automáticamente lo de todos los días” y entonces dio media vuelta para dirigirse a otra parte de la casa… Se quedó dudando un segundo, dos, tres… “Voy al balcón” decidió. Abrió la puerta y se asomó a la avenida, respiró hondo y supo que no podría quedarse mucho tiempo allí porque hacía frío, y porque, joder, necesitaba hacer pis. Cerró el ventanal y volvió por el pasillo hasta el baño.
Se quedó sentada en el inodoro unos minutos, varios, muchos, que mas dá, hasta que la claridad que comenzó a entrar por las ventanas le anunció que ya era la hora de comenzar la jornada habitual. Se quedó allí aún unos segundos. Hoy tenía que ser diferente. Hoy sería todo diferente.
“Hoy no despertaré a nadie, no prepararé desayunos, no sonreiré un “buenos días señor” a mi jefe ni a nadie que no soporte, hoy no toleraré exigencias, ni golpes ni insultos. Hoy no haré nada que no tenga ganas de hacer, no aguantaré mis deseos de hacer lo que me plazca, será mi primer día propio, todo mío y no volveré a ser lo que no quiero ser.
Me vestiré y saldré sin despertar a nadie, viviré el día desde el principio como un estreno de mi misma. Caminaré sin rumbo, me sentaré en un café para mimarme con un desayuno preparado por otro, miraré la gente pasar mientras pienso como celebrar este nuevo nacimiento. Iré a la estación y tomaré el primer tren que salga, no importa a dónde. Quiero no saber, no planificar, solamente dejarme sorprender. Iré donde me lleven mis ansias, descubriré, me gustará o no, pero lo haré porque me lo permito, porque nada ni nadie me lo impone o me lo impide”.
Una sensación húmeda la empujó de vuelta a la realidad de su inodoro y su cuarto de baño, el perro lamia su tobillo pidiendo salir a la calle como cada día. Se puso de pie y percibió su expresión de desamparo en el espejo, sonrió tristemente una vez más.
Mañana quizás, se prometió, mientras el espejo le devolvía las canas y las arrugas acumuladas todos estos años desde aquel primer día cuando creyó que se podía empezar de nuevo.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Cinco meses y medio....


Cinco meses y medio sin volver a poner nada nuevo en el blog....


No ha sido una cura....

Ni un descanso...

Ha sido un tiempo de reflexion forzada ... la vida...


espero volver pronto....