
Podía haber sido jueves.
Pero no, era martes.
Podían haber sido las 8:20. Pero,.. tampoco. Eran las 8:15.
Podía incluso haber comprado caramelos de menta. Pero..., no sé porque ese día compré chicles con azúcar.
Ahora, sé el por qué de todo esto. Alguien lo tenia todo muy bien preparado.
Ahora, sé el por qué de todo esto. Alguien lo tenia todo muy bien preparado.
No fue una casualidad que sonara el teléfono móvil, de aquel tío que se encontraba sentado a mi lado en el tren. Todo ocurrió muy rápido; aunque no me pilló por sorpresa.
De hecho lo esperaba. Sabía que todo ocurriría así.
Un tío de negro hizo aparición en el vagón del tren, y lentamente se aproximaba a mí, pasando por cada uno de los que estaban en aquel lugar.
Al llegar a mi asiento, me miró a los ojos y dijo:
- ¡Hola!. ¡El billete!.
Lo sabía, y la culpa de todo la tenía mi mujer. No sé como no sospeché antes de ella. La muy zorra.
- ¡No! - ,le contesté al revisor del tren.
- ¿No, qué? -, me contestó él intentando hacerse el longuis.
- ¡Que no, coño!. ¡Que no estoy dispuesto a que continúes tirándote a mi mujer!. - le repliqué enfadado.
- ¿Pero qué dice?. Yo solo quiero picarle el billete.
- Lo sé todo. - ,contesté.
Un tío de negro hizo aparición en el vagón del tren, y lentamente se aproximaba a mí, pasando por cada uno de los que estaban en aquel lugar.
Al llegar a mi asiento, me miró a los ojos y dijo:
- ¡Hola!. ¡El billete!.
Lo sabía, y la culpa de todo la tenía mi mujer. No sé como no sospeché antes de ella. La muy zorra.
- ¡No! - ,le contesté al revisor del tren.
- ¿No, qué? -, me contestó él intentando hacerse el longuis.
- ¡Que no, coño!. ¡Que no estoy dispuesto a que continúes tirándote a mi mujer!. - le repliqué enfadado.
- ¿Pero qué dice?. Yo solo quiero picarle el billete.
- Lo sé todo. - ,contesté.
Sé que eres tú el que ha cambiado la hora del reloj para que llegue 5 minutos tarde, y te dé tiempo a vestirte y marcharte de mi casa. Sé también que has sido tú el que me ha obligado a comprar chicles con azúcar, y hacer así que el viernes tenga que ir a visitar al dentista, y aprovecharte del momento para tirártela otra vez.
- Mire. Yo solo quiero ver su billete. Si no me lo enseña me veré obligado a tirarlo del tren. -, insistía el revisor una y otra vez.
Fue entonces cuando no pude aguantar mas su hipocresía y, tras quitarle el teléfono móvil al tío sentado a mi lado, le incruste la antena del teléfono al revisor por la oreja.
- Mire. Yo solo quiero ver su billete. Si no me lo enseña me veré obligado a tirarlo del tren. -, insistía el revisor una y otra vez.
Fue entonces cuando no pude aguantar mas su hipocresía y, tras quitarle el teléfono móvil al tío sentado a mi lado, le incruste la antena del teléfono al revisor por la oreja.
(Silencio)
Tres días mas tarde alguien pagó la fianza y pude salir de la cárcel.
En la declaración que firmé en la comisaría ponía:
Vanessa Fernández. 24 años. Sexo: Femenino. Soltera. Intenta meter teléfono móvil por oreja izquierda a revisor de tren, al tiempo que le acusa de mantener relaciones sexuales con su mujer.
(Silencio)
La verdad es que, no sé por qué me hice pasar por un tío al que le ponían los cuernos..

1 comentario:
jajajajaj, estas pa alla....me has dejado sin palabras, en serio...
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